Palabras Centrales,

Conferencia: Diáspora y Desarrollo

Puesta en Circulación de Libro “Diáspora y Desarrollo”

Miami Dade College

 

Buenas Noches

Honorable Congresista por el Distrito 13 de NY, Adriano Espaillat

Honorable Embajador del Gobierno de los Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo,

Honorable Embajadora de los Estados Unidos Robin S. Bernstein y esposo Richard Bernstein

Distinguido periodista, exAlcalde y Director de OCB, Don Tomás Regalado

Distinguidos Diplomáticos y Oficiales Consulares de naciones amigas

Distinguidos Funcionarios Legislativos y Municipales de este gran Estado

Distinguida Investigadora Periodística Alicia Ortega, Directora de Noticias SIN

Distinguidas autoridades educativas del Miami Dade College y de otras universidades presentes.

Líderes Latinoamericanos, periodistas y medios presentes, comunidad en general

Amigos todos:

 

Luego de una docena de años de haber regresado a Estados Unidos desde República Dominicana, y vergonzosamente no haberme acercado a mi comunidad tricolor de inmediato, hace tres años, opté por corregir ese desliz e inicié un acercamiento sincero hacia ella.

En el verano del 2016, concebí mi regreso e inserción a mi comunidad dominicana de la manera más responsable y filantrópica que pudiera pensar en ese momento. Una aproximación lo más estrecha posible a los individuos que la componen.

La apatía y falta de integración entre los nuestros, siempre ha sido tema de estudio en la Florida. La mayoría de los dominicanos que llegan aquí, a diferencia de los que viven en el norte, gravitan hacia el repelo de todo lo dominicano, en vez de atraerse hacia ello. Lo sé porque yo también fui culpable de ello.

Puede que el clima y las vastas ofertas turísticas y de otras indoles en la Florida, puedan distraer de los esencial a nuestras diásporas, las cuales son y deben sentirse importantes para esta nación.

Sin embargo, interesado en esa re-inserción, me convencí desde el principio, que el gesto de regresar a todo lo dominicano en el exterior, debía poseer valores altruistas. Con ello entendí también, que visto que la estática comunidad de siempre a veces tenía más comunicadores que medios por donde difundirlos, era más factible el optar por escuchar.

Percibiendo. Aguzando el oído. Prestando atención a lo que el dominicano en el exterior quería, pensaba o tenía que decir. Por medio de conversaciones de tú a tú, con miembros de la comunidad, que a diario hacían Patria en casa ajena, acepté que, conversando y en comunión, podía ser la mejor forma de llevar el corazón en la mano, al aproximarme a la diáspora que me esperaba.

En esos intercambios conocí las historias individuales de los inmigrantes de mi tres-cuarto de isla y de otros más. Y en los relatos de ellos, siempre fui capaz de encontrar orgullo y lecciones que luego nos han servido de referencia a muchos de nosotros.

Los seleccionados en su mayoría han sido personas ajenas a la luz pública. Figuras, cuyos actos cotidianos muy a menudo quedaban ocultos a pesar de ser capaces de traer albor a los sacrificios, entregas y significado de la vida de muchos.

Todos nuestros. Todos aquí para trabajar y hacer del término “dominicano” un gran y verdadero orgullo.

En ese medio centenar de intercambios con dominicanos que a diario hacen patria en casa ajena, he confirmado que, todos partieron hacia América, con ambiciones acordes con sus capacidades. Los dominicanos llegaron a trabajar.

Se requiere de mucho coraje en cualquier diáspora, el tener que arrancar de nuevo. De dejarlo todo atrás. De estar dispuesto a comenzar desde cero. Para ello no solo hay que tener hambre emocional y económica, hace falta querer ser parte de un cambio en nuestros países de origen, la resiliencia y para tomar este paso la valentía es vital.

Hace unos meses extendí el gesto más allá de las periferias de la ciudad en un recorrido de 1,200 kilómetros y 7 ciudades que hiciera por el Estado y el que pensamos repetir en algunas semanas en la Isla del Encanto, nuestro Puerto Rico.

Escuchando las voces de los que muchos denominan “los de fuera”, “los ausentes”, terminé encontrando la mía propia y la que me conduciría a escribir desde y a través de la óptica de la diáspora. Una que supera el ruido que no permite que avancemos como comunidad.

Lo que inició como motivación de una periodista amiga y su afán en que le escribiera un artículo de opinión, terminó por publicarse en un medio. Luego en dos, tres, hasta alcanzar los más de doce medios en los que se publican nuestros editoriales, artículos de opinión y ensayos.

Escuché hasta convencerme que encontré sus voces en la mía, y la mía en la de ellos.

Cada domingo usted puede encontrar en algún medio de República Dominicana, Puerto Rico, Orlando y Miami, mis artículos publicados.

Así como tan entusiasmado me siento hoy, al ver mis escritos plasmado en este libro que les presento. Uno que en cada página marca y deja ver la posibilidad de quienes somos. Como nación, comunidad, persona, pueblo, así como posibles y seres excepcionales.

No solo son las palabras desde la óptica del dominicano en el exterior, sino las de todo latinoamericano que sueña con la existencia de una nación justa, representativa, capaz y realmente democrática, a la que todos aspiramos.

Una diáspora que refleja los mejores valores de su procedencia y los más meritorios de su cultura.

En Capítulos que fijan como somos “Diferentes Pero Iguales”, a los dominicanos en la isla. Toco temas de abstención al voto, rivalidades políticas y la Para-Diplomacia una terminología global en auge.

Pasamos por otros que fijan postura en Social a Lo Económico, estableciendo que los Inmigrantes son el Capital De Países Desarrollados y de como un País No Es Una Empresa.

Visitamos conceptos de Relaciones Exteriores y Política Interior, detallando ensayos sobre Migración; sobre los Consulados, Como Entes De Atracción De Capital y Las Leyes Que Me Representan… y Los Diputados De Ultramar, ¡Que No!

Incluso abordamos conceptos como el Transnacionalismo, la Simbiosis, el como Las Diásporas Evolucionan y hasta El Guacanagarix De Los Americanos y Nuestra Dualidad Fronteriza, citando solo algunos de estos artículos.

Todos estos temas son argumentos que, como Diáspora, hasta hace unos años no nos hubiésemos atrevido a tocar, desarrollar, discutir y mucho menos lograr que Medios publicaran.

Lo digo, consciente de que somos en cierta forma un tanto culpables de permitir que las remesas sean las que nos definan. Nosotros somos mucho más que eso. Pero hemos permitido esa sola valoración y lo digo responsablemente porque la época de ser minúsculo ya vino y pasó y sino, hagan un ejercicio y miren a su alrededor.

Es hora de abandonar las cajas de resonancia que han limitado nuestra presencia y o crecimiento como diáspora en este gran Estado y Nación y las que han impedido que seamos tomados en serio en nuestra nación de origen.

Solo en este Estado, somos más de 200 Mil los que nos llamamos dominicanos. Un Estado que tiene más de 400 municipalidades con alcaldes y miles de comisionados. Un Estado que posee más de 200 distritos legislativos. Y el que solo haya una dominicana electa, me parece insólito.

Ese es el resultado de lo que dije anteriormente y la falta de un Plan de Progreso de nuestra parte. De no tener el mismo lenguaje, criticar antes de elogiar. De no apoyar acciones en beneficio de todos porque “esta no es del color de partido de mi preferencia en mi patria”, de la incredulidad, sospechando de todo gesto altruista.

Articulo lo que escucho en los corazones de la diáspora dominicana y con los matices de los incoloros que ella la ve.

Mis aportes y el de todos nosotros, deben estar apoyados en los cimientos que crearon otros. Fortaleciéndolos y validándolos y aquí cito algunos ejemplos de prestigios en nuestra diáspora dominicana:

Sobre la esperanza que representa Digna

Sobre las lecciones de Amada

Sobre los documentales de Yokasta

Sobre las Noticias de Rose Mary y Gheidy

Sobre el emprendimiento de Cristina y Purita

Sobre las acciones patriotas de Melody y Noemí

Sobre la filantropía de Soraya y Daysi

Sobre las motivaciones de Carmen y Mairalisa

Sobre las Puertas que ha abierto Luisa y Rosa

Sobre la militancia de Leonarda y América

Sobre el Micrófono de Celina y Robmariel

Sobre las diligencias de Susan y Solange

Sobre el estilismo de Marisol y mi Mamá

Las sociedades de mayor y constante progreso son aquellas capaces de encontrar mediación en sus diferencias y unificación en sus certezas compartidas.

Lo perfecto no puede ser enemigo de lo posible. Si no coincidimos en 20% de las cosas, eso no debería impedir el que trabajemos en favor del otro 80% que sí. Y lo digo como lema de vida.

Soy un hombre que públicamente expreso mi fe, muy poco, a pesar de querer vivirla en todas las acciones de mi vida diaria. Y si bien el haber llegado a los 40 quizás ha afectado mi vista, como creo que igual ha sido para la gran mayoría aquí, lo propio es que, no obstante, esa carencia me ha facilitado una mayor visión de cómo ver la vida y sus capítulos.

Ahora, si de fe y visión es que queremos hablar, como comunidad, apoyémonos entonces sobre versículos antiguos que hacen de esa comunión una posible y perfecta.

Específicamente sobre uno basado en un milagro de fuertes signos mesiánicos, proféticos y litúrgicos. Uno que además es capaz de fijar lo viable y real, cuando pienso en la diáspora aquí presente y en especial aquel que dicta la multiplicación de los panes y los peces.

Quiero que esta noche, nos enfoquemos en el concepto de ellas, en especial la descrita en Mateo, capitulo 14, versículos 13 en adelante…

Cito.. “Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».

Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».

Y todos Sabemos que sucedió entonces… se multiplicaron los peces y los panes…

Pero lo milagroso no es el que fuese capaz de multiplicar los peces y los panes. Lo maravilloso es que él sabía que, entre ellos, había algunos a quienes le abundaban ciertas cosas que a otros les hacía falta. El que con el solo hecho de decirles, “denles de comer ustedes mismos”, fue capaz de convencer a los líderes de esa muchedumbre, de que, entre los fieles allí, había lo suficiente para compartir, para estar satisfechos y para vivir en comunión.

Ese es el gran milagro. El poder motivar a que otros dejen caer las barreras del egoísmo miope y saber que podemos y debemos complementar nuestras fortalezas como Diásporas

Y con ese pensamiento es que quiero cerrar esta noche. Con el mensaje de que nosotros como líderes, tenemos que ponernos de acuerdo para salir a darle de comer literalmente, a aquellos que temen no tener suficiente en algunos indicadores, a pesar de tener abundancia en otros aspectos.

Darles de comer de justicia, esperanza, orientación, sabiduría, optimismo, fuerzas para luchar por sus democracias.

Multipliquemos esos panes y acrecentemos esos peces. Por el bien de esta nación que nos ha acogido y por la diáspora y el desarrollo de la cual debemos ser parte.

Porque la nación que todos soñamos, aún existe.

Buenas noches. Y muchas gracias.

  1. Gines Flowers says:

    Exelente!!!
    Eres un orgullo dominicano.
    Al principio este articulo suena un poco agresivo, cuando te refieres a la dejades de Los Dominicanos de Florida, pero poniendo todo el contexto junto,
    Tienes Razon!
    Again Congratulations

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