17 de septiembre del 2021

Auditórium Principal – Miami Dade College

Miami, Florida, Estados Unidos

 

Palabras Centrales

Puesta en Circulación de Libro “Diáspora y Desarrollo- Volumen 2”

En el Evento, “2da Conferencia Diáspora y Desarrollo: Mujeres En Poder”

Anfitrión, Diaspora & Development Foundation

 

Buenas Noches,

Congresista de los Estados Unidos, Debbie Mucarsel-Powell; Vice-Gobernadora del estado de Rhode Island, nuestra Sabina Matos; Magistrada de la Suprema Corte del estado de New York, nuestra Lourdes Ventura; Delegada Estatal por el estado de Maryland, nuestra Joseline Peña-Melnyk; Teniente Coronel y jefa de la Escuela de Reservas del Ejército de los Estados Unidos, nuestra Marisol Chalas; concejal de la Ciudad de Doral en Florida, nuestra Digna Cabral.

Anfitriones, dignatarios, líderes electos y comunitarios, invitados internacionales y especiales aquí presente, amigos todos.

Disculpen si rompo el protocolo de no citar con salutación de manera específica al resto de los que adornan nuestra audiencia y me limito a extenderles una bienvenida de manera colectiva. Pues la noche en realidad no me pertenece. Esta velada es una que guarda una única salutación y enfoque. El de las mujeres inmigrantes, sus retos, logros, historias y como el ejemplo de tenacidad y empeño, termina por inspirar a desconocidos, familiares y hasta una comunidad.

Pero antes de cederles ese privilegio, permítame ser un intruso y pedirles que me acompañen en un breve viaje por el tiempo.

Hace poco más de dos años, en este mismo recinto de educación superior, el Wolfson de Miami Dade College, presentamos la Primera Conferencia Diáspora y Desarrollo. En ella, fuimos honrados con la presencia de más de 300 personas, que habían sacado tiempo para ver altos oficiales del gobierno federal, el legislativo y el municipal. El embajador estadounidense ante la OEA, Carlos Trujillo; el congresista estadounidense, Adriano Espaillat; el alcalde de nuestra querida ciudad, Tomas Regalado y un humilde servidor, compartían el escenario con la más importante periodista de la República Dominicana, Alicia Ortega, sirviendo como moderadora de un intercambio que presentaba propuestas a la eterna incógnita: El rol de la diáspora en el desarrollo económico y democrático de sus naciones de origen.

El evento marcó un hito y fijó una nueva realidad sobre los dominicanos de la Florida. Que, en efecto, éramos más importantes política, económica y socialmente, de lo que suponíamos. Para los escenarios de aquí y para los de nuestra nación de origen. Incluso, conocimos entonces, que cuando hacíamos un llamado serio, con altura y respeto, los líderes y decisores, siempre corresponderían.

En ese evento también presenté mi primer libro, el cual llevaba el nombre del encuentro, Diáspora y Desarrollo, y además antecesor del que estamos presentando hoy. Ese se estructuró alrededor de una colección de opiniones actualizadas, bajo una visión independiente y ajena a compromiso. Rica en tópicos sociales, económicos, políticos y culturales que impactan a la diáspora dominicana en los Estados Unidos. Evitando ser caja de resonancia y proyectando una voz propia, como dominicano en el exterior. Algo muy diferente a como hasta ese entonces se había escrito sobre y desde la diáspora.

Por los próximos meses, participamos en media docenas de Ferias de Libros y en más de cincuenta entrevistas de Radio y Televisión. En la Florida, New York, México, Venezuela, Colombia, Argentina y desde luego, en República Dominicana. Expusimos en el Congreso de Rhode Island y en la Universidad Tecnológica de Santiago. Presentamos en el Miami Book Fair y en el de Orlando. De Fort Myers a Coral Gables; desde Providence a Santiago de los Caballeros; desde Miami a Naples, hasta que la pandemia nos acortó el programa y Zoom llegó a controlar nuestra comunicación y vidas.

Bueno, aproveché el tiempo y seguí conversando con la gente. Conocer las vivencias de los miembros de nuestra comunidad, fortalece la experiencia colectiva y con ello, la diáspora a la que pertenecemos. Continué escribiendo, publicando y desarrollando una visión y una propuesta más completa, sobre el rol no solo de los dominicanos en el exterior, sino, además, una para los expatriados latinoamericanos para con sus naciones de origen. Por eso sostengo conversaciones. Por eso he optado por escribir sobre los temas que nos impactan, haciéndolo a través del lente de un inmigrante que quiere darle voz a su diáspora y a las vecinas también.

Me fui nutriendo de estudios e informaciones que me cedían profesionales y técnicos especializados en la materia de la diáspora latinoamericana y mundial, históricamente y en la actualidad. Visité otras instituciones y me reuní con antropólogos, economistas, investigadores y demógrafos. Y a su vez, con miembros de otras nacionalidades que llaman los Estados Unidos, su hogar. Y así, sin darme cuenta, comencé a estructurar el Segundo Volumen que estamos presentando hoy.

Optamos por seguir con la misma estructura del contenido del documento original y comenzamos a dejar caer los escritos en los espacios que cada capítulo ofrecía. Entonces surgió la pregunta de quién debía ser el prologuista, entendiendo que, para este ejercicio impreso, las ideas se habían ampliado y la inclusión de otras comunidades serían parte del libro. Así como el primer documento tuvo como prologuista a un expatriado cubanoamericano, en la persona del alcalde y reconocido periodista Tomás Regalado, para este Segundo Volumen, también quise recurrir a un expatriado de otra comunidad. Lo hice solicitándole a la congresista ecuatoriana-americana, Debbie Mucarsel-Powell, que me cediera el prólogo de este nuevo documento.

Encuentro que, en la mayoría de los casos, aquellos que están fuera del bosque, son capaces de valorar y apreciar más, los follajes de los árboles que lo componen. Nosotros los dominicanos, desde nuestro tupido huerto, a veces desconocemos la posibilidad de nuestro alcance, más allá del verde que nos abraza.

Agradezco a la congresista Mucarsel-Powell por sus palabras esta noche. Por haber asumido el prólogo de este nuevo Volumen de Diáspora y Desarrollo. Su experiencia y enfoque no solo complementan los pensamientos en este libro, sino que, además, son eco de las voces de los inmigrantes que vivimos en Estados Unidos.

El documento presentado hoy, en este mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos, trasciende los ejercicios de República Dominicana como por igual la diáspora que la representa. La obra, va más allá de ser la continuación del primer volumen o las opiniones de Rodolfo Pou. En el contenido registro una ambiciosa óptica, fortalecida por el interés de cederle a los inmigrantes latinoamericanos, un discurso acorde con el enriquecedor roce cultural al que han sido expuestos.

A veces nos limitamos a entender el concepto de “diáspora”, observándolo única y exclusivamente sobre el marco directo de nuestra realidad. En mi caso, la dominicana. Pero para entender el tema “diáspora”, hay que estar muy nutrido sobre lo que sucede en el mundo con las comunidades que viven fuera del territorio que los vio nacer, pues en esas informaciones es que podemos ver que no existen exclusividades absolutas a una u otra congregación. Y que, además, hay una corriente internacional de planteamientos de libertades, participación, protección e inclusión en todos los aspectos productivos, democráticos y culturales de los miembros expatriados con sus naciones de origen.

Para la publicación de este libro, se estima que 281 millones de personas, aproximadamente el 3.6% de la población mundial, viven fuera de su país de origen. Un número cada vez mayor de migrantes se ve obligado a abandonar sus hogares por una compleja combinación de razones. Unos de carácter político, otros económicos, unos más por conflictos de fe o bélicos y otros por causa de desastres.

Por ello opté por ampliar la alocución y proveer un espacio de inclusión para otras comunidades, de quienes creo que nos hemos y podemos seguir nutriendo. Por ello, además de optar por una prologuista descendiente de una nación en Suramérica, el documento también guarda escritos forjados por expatriados de Cuba, Perú, Colombia y Venezuela, donde nos hablan sobre sus respectivas comunidades. Gracias Millie Herrera, Jorge Gonzáles, Sandra Arroyave y Alexis Ortiz.

Igual como en ese, en cada Capítulo, trato de plasmar ideas innovadoras, vistas a través del lente de un inmigrante con sentido regional. Con razonamientos que permitan facilitar a aquellos que viven fuera de su nación de origen, propiedad para que puedan accionar y poseer una voz propia e independiente. Como se puede encontrar en los escritos “La economía de la diáspora”, Las Remesas de los Demás, Los Otros Heights, Lo Innatural de la Naturalización, entre otros.

Pudiera decir que el libro también guarda un componente transversal con el tema “Mujer”. Incluso, el desarrollo del programa de este evento y los detalles finales del libro, siempre fueron de la mano el uno con el otro. Y eso puede verse en el capítulo titulado “La Nación que Ellas Sueñan”, compuestos de conversaciones que sostuve con una activista comunitaria, una ejecutiva, una emprendedora, una servidora pública y una gerente. Gracias Armida, Marisol, Nalby, Miosotis, Amada y Sobeyda.

Estos escritos son reforzados por la pieza “Huyéndole al Jaque”. La cual terminó por impulsar la idea de que esta conferencia. Inspirado en la pieza fílmica El Gambito de la Reina, su resultado es una abstracción del sacrificio que guardan nuestras mujeres inmigrantes, en su eterno afán de proteger al Rey de su tablero. Su padre, esposo, hijo, hermano, sobrino, nieto… infinitamente desplazándose por ese espacio monocromático que es el extranjero. Guardando siempre por el bienestar del prójimo, por encima de el de ella. Muerta la Reina, el juego prácticamente llega a su fin.

Señores, para los que no lo saben, las diásporas tienen cara de mujer. Me lo afirman las estadísticas y me lo confirman los hombres que terminan siendo exitosos y por los cuales estas mujeres parten de sus hogares hacia lugares desconocidos, en busca de bienestar.

Yo soy uno de esos. Producto del sacrificio de mujeres. De cuatro, por cierto. Todas mujeres y madres solteras.

-Soy bisnieto de una campesina que llegó a la Capital desde un campo de Tamboril, en busca de porvenir. Montó un ventorrillo en la acera de la Avenida Concepción Bona y mantuvo los sueños de sus hijas, nietos y todos aquellos por venir, desde ahí.

-Soy nieto de una abuela que no terminó la primaria. Una pequeña empresaria que revendía cortes de tela para sostenerse. A los 45 años, vio la oportunidad de poder emigrar a América y con ello buscar mejoría para los que vendrían. Aceptando comenzar desde cero, trabajando en Factoría y atendiendo niños ajenos.

-Soy sobrino de una Tía que nunca tuvo hijos, pero que aseguró que el cariño y el apoyo incondicional en todas mis iniciativas, nunca me faltará. Ni las económicas, ni las emotivas, ni las educativas.

-Y soy hijo de una peluquera, que, con más de un trabajo, y eterno sacrificio y demostraciones de amor, evitó que me enterara que éramos pobre, hasta saber que yo había definido perfiles y alcances acordes con un chico de clase media. Y que desconocía mis reales limites sociales y alcances económicos.

Ellas hicieron de mí, el hombre que soy hoy.

Esta noche. Convocados aquí bajo el tema de dominicanas en el servicio público: Mujeres en Poder, quiero que en realidad escuchen las historias de las panelistas exitosas que están aquí. Que como inmigrantes sean capaces de encontrarse en las historias y voces de ellas. Vean esta noche, en carne y hueso, de que son capaces los expatriados, cuando desconocen sus límites, sus alcances, cuando ponen empeño y cuando encuentran en el poder una comunidad que va en una misma dirección y el ejemplo en otros… fundamento para sus sueños.

Escuchemos y veamos todos en sus historias y en las nuestras, de que realmente somos capaces. Y quienes nos han llevado al punto que estamos hoy. ¿Quién o quiénes han trillado y pavimentado ese trayecto? Y aceptemos finalmente que, los valores americanos de compasión, cofradía y constitución harán de nuestra dominicanidad, una más grande y más fuerte.

Emigraron por nosotros, con el fin de ofertarnos una mejor vida. Seamos responsables a ese regalo, a ese sacrificio, a ese atrevimiento de aquellos que estuvieron dispuestos a tocar fondo para que otros no tuvieran que hacerlo.

Echemos raíces sin miedo. Con el cuerpo aquí y la mente aquí. Pues solo así, podemos ser fieles al sacrificio de esas que nos trajeron. De esas que lo han sacrificado todo. Porque con el gesto de ser mejores americanos, hara de nosotros, mejores latinoamericanos. Hechemos raices sin miedo y fervientemente, pues nuestras patrias han depositado la fe de su patrimonio y su futuro en nosotros.

Confiadas de que, la nación que todos soñamos aún existe.

Buenas noches.